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Primero de todo, al inicio de esta situación, ver cómo la gente se volcaba me incitó a querer formar parte de ello. Justamente, me enteré de que en la Escuela de Hostelería de Santa Eugenia de Madrid iba a habilitar las cocinas para ayudar elaborando comida solidaria para los colectivos más necesitados. No lo dudé y llamé para apuntarme como voluntario. Tras varios intentos, logré entrar y aquí estoy “aportando mi granito de arena”. Seguramente, estemos con la operativa hasta junio. Mi misión como voluntario es ser de apoyo en la cocina, tanto en los fogones como en el cuarto frío o envasando comida, según los turnos y divisiones de trabajo. Hemos elaborado 7.500 comidas; muy orgullosos del trabajo que estamos realizando. 


Opinión de Ángel Rabago, alumno y voluntario en ONG World Kitchen Central

27-04-2020


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